"Me escribe una amiga querida para decirme que, a pesar de mis consejos, no encuentra posibilidades de transgredir. Se lo aconsejaba como una de las maneras de no envejecer una vez el tiempo te ha liberado de las obligaciones profesionales y no sabes muy bien cómo y por donde comenzar una nueva vida. Esto que le pasa a mi amiga me pasó a mí después de aquellos primeros años en los que me empeñé en cometer una ilegalidad al día tal como conté en Faroladas."