"El domingo pasado a las 8 de la tarde ya sabíamos que Francois había batido a Nicolas por un escaso millón de votos y que Francia volverá a tener el viernes un Presidente de la V República socialista después de muchos años. Antes de la aparición de Hollande en TV desde Tulle escuchamos un discurso de despedida de Sarkozy, ese pequeño Napoleón que cuando le ganó a Royal me caía bien por su falta de respeto a las normas no escritas de un país terriblemente elitista y por su aparente heterodoxia económica tal como escribí aquí y aquí justo el verano en el que comenzó la crisis. No era «enarca» y no creía en alguna de las instituciones indiscutibles del capitalismo a pesar de que todavía el mundo vivía bajo la influencia de la Great Moderation Poco a poco nuestro pequeño Napoleón se doblegó ante el invierno, esta vez alemán, y mostró que su heterodoxia era de saldo y que su concepción de la tarea presidencial era la de siempre."