"Hacer unas camisetas con esa leyenda y la efigie de Heinrich Kleist y distribuirla por todo el mundo. He ahí una idea de negocio que parece tradicional, algo hasta demasiado físico, pero que es muy acorde con los tiempos que corren en los que, como este blog insiste, no poseen un relato propio ni son capaces de confirmar una heurística creíble. En estas condiciones de lo que se trata es de poner en práctica la iconoclastia."