"Hace ya unos cuantos años que introduje todos mis documentos profesionales en varias cajas de cartón, de esas de supermercado, y me deshice de ellas temporalmente colocándolas en un trastero a la espera de revisarlas en su momento. Esperaba que esa revisión me hiciera ver los caminos que se abrían ante un jubilado con un pasado muy variado; pero ha pasado el tiempo y ahora siento que el examen de los sentimientos ocultos en esos documentos no son mi primera preocupación dado que no pretendo reconstruir mi pasado, sino más bien destruirlo, a fin de, una vez por todas, dirigir ex novo un futuro en el que encerrarme todos los años que me queden de vida. No se trata tanto de recordar todas las intenciones que han desfilado por mi vida; sino más bien de ser capaz de detectar, en caso de que exista, una visión propia que se haya ido proyectando en esas intenciones variadas en las que se ha ido plasmando."