"La primera vez fue en Edimburgo hace ya casi veinte años, la segunda vez en Torroella el verano pasado y la tercera vez ayer mismo en ese magnífico festival de música. Como con el Napoleón de Abel Gance en el fesival de la ciudad escocesa, como con El Acorazado Potmkin de Einsestein en la Plaza de Torroella, la de ayer en la Iglesia de San Genis con La Pasión de Santa Juana de Arco de Dreyer, la experiencia de ver una gran película muda que tenía que ser expresionista para subrayar el sentido acompañada ahora de una adaptación fiel de una música apropiada, es bastante fuerte. La de ayer resultó casi reveladora."