"Por un lado parece que ya no hay nada que hacer, excepto quizá, acudir a la justicia ordinaria. El gran, incomparable y genial ciclista que se entrenaba en Girona ha sido condenado. Después de una investigación cuya duración avergonzaría al más vago de nuestros jueces de instrucción, la USADA ha decido que Lance Amstrong se dopaba y ayudaba a otros a hacerlo bajo los ojos vigilantes y curiosos de algunos médicos deportivos españoles."