"Una de las pocas noticias intelectualmente estimulantes de las pasadas vacaciones fue la que hacía referencia al desmantelamiento por parte del propio Pentágono de planes, ya bastantes avanzados, para organizar en la red un mercado de futuros sobre actos terroristas, es decir una especie de agencia de apuestas en la que uno podía poner su dinero en juego apostando, por ejemplo, a que Al Qaeda va a cometer un atentado en España antes de que termine el año 2003, una eventualidad que aparecería como negociable en este mercado al día siguiente al encarcelamiento de Tayseer Alouny, reportero de la cadena televisiva qatarí Al Yazira, como presunto colaborador de esa banda armada. Si la noticia es intelectualmente estimulante es tanto por el desmantelamiento de los planes como por la mera exitencia de estos y, desde luego, no por el ejemplo. Dejemos de lado la naturaleza macabra de las contingencias objeto de negociación, el hecho de que siempre podrían surgir casos de apuestas privadas que las activen y la probabilidad alta de que así sea dada la proclividad humana al juego y a la apuesta."