"El título de este post es la conclusión de mi almuerzo con Ignacio Pérez Infante en Las Batuecas, conclusión alcanzada después de emborracharme de hígado encebollado, el mejor que he tomado nunca. Ignacio, que es un muy buen amigo, me escuchó sonriente el discurso plomizo que le ensarté y que coincide con lo que he escrito aquí hace unos días como resumen de la conferencia de Alaine Touraine patrocinada por PWC. El final, sin embargo, estaba un poco mejorado y consistia en un pensamiento reciente en el que no había reparado entonces."