"En el Babelia del sábado pasado Fernando Savater escribía sobre los Escolios a un texto implícito de un señor colombiano llamado Nicolás Gómez Dávila del que nunca había oído hablar. Se trata por lo visto de un reaccionario lúcido por el que Savater siente alguna admiración, pero del que no está dispuesto a decir mravillas no le vayan a confundir. Y el resultado es un texto en el que a Savater se le escapan un par de verdades de las suyas, de esas en las que uno ve algo genuino y, al mismo tiempo, el magnífico confusionismo en el que está inmerso y que le honra."