"Ya he contado muchas veces que después de una operación de vesícula desarrollé un gusto voraz por la mezcla de salado y dulce y que posiblemente esa combinación hizo de mí un fisonomista excepecional. El último ejemplo de este don es el parecido asombroso que he detactado entre Robert de Niro y el comisario jefe de Madrid en Amar en Tiempos revueltos. Es un asunto rarísmo, pero el hecho es que me saltan las neuronas adecuads en cuanto veo el más mínimo rasgo común entre dos personas."