"Una de las señales que me hacen sentirme no tan jóven es que poco a poco me siento cada vez más distante de mis propios amigos, incluso cuando nos reunimos muchos o bastantes a comer y beber en sitios casi venerados en el pasado reciente. Creo que esa distancia nada tiene que ver con algún tipo de distanciamento afectivo. Más bien todo lo contrario pues es esa amistad y el respeto que exige la que no me permite tener la cabeza vacía."