"Ya falta menos de medio mes para cumplir con la obligación que Ramón no sabe todavía si satisfacer o no. Por si acaso trabaja duro para pergeñar no uno, sino dos borradores de discurso, el de aceptación y el de rechazo. Le atrae sobre todo el segundo dado su carácter rompedor, pero la edad le tiene un poco tristón y piensa, equivocadamente cree él,que asentarse en el que fue el sillón de Javier en la Academia de XXXX, le puede permitir engañarse lo suficiente como para no fijarse en cómo el mundo pierde interés en los que, como él, van haciéndose ancianos."