"En el epílogo del libro reciente de Ignacio Sánchez Cuenca se hace una referencia muy lúcida sobre el trilema de Rodrik: la globalización, la soberanía nacional y la democracia no son posibles simultáneamente, aunque sí lo son tomadas de dos en dos. De ahí que haya que ir tomando posiciones sobre el par que nos interesa. Si bien como economista me gustaría preservar la globalización de los mercados, me resulta muy duro tener que renunciar a la democracia (entendida como ese derecho al voto individual en el que se plasma el gobierno del pueblo más allá de los tecnócratas), por lo que solo me queda renunciar a la soberanía nacional, tratando de montar una democracia mundial."