"La víspera del día de Navidad, mi padre me llevaba al cine y dejabamos a las mujeres de la casa a cargo de la preparación de la cena. El viernes pasado me fui solo a ver El Discurso del Rey en las multisalas del puerto deportivo de Arriluce, esa "piedra larga" que ha sido testigo de muchas de mis heroicidades infantiles. Y esa película me ha recoradado precisamente a mi padre por la insobornable distancia en la que el terapeueta mantiene al Rey."