"Mi visita a Valencia para intervenir en un Ateneo de Bioética (el XI) con una ponencia sobre Ética y Economía resultó sincopado. Tuve que salir la noche anterior en tren ante la amenaza de cenizas volcánicas islandesas y volver también en tren por cierre de facto del aeropuerto de Valencia. La ida adelantada me sirvió para darme cuenta de que lo que había preparado duraba el doble de lo permitido por el programa."