"Mi madre, Anselma Elejalde Odriozola, era famosa en su pequeño círculo de amistades y familiar por una frase célebre de su infancia:"No me llamo Anselma, me llamo Paquita". No recuerdo si esta anécdota aparecía en Souvenirs d\`Enfance, pero la recuerdo como un aburrido recitativo propio de los cumplaños pelín etílicos que siempre celebraba. Se llamaba Anselma por su madre lo que no es decir nada o solamente que hoy, día de San Anselmo, no era el día de su nacimento."