"Estaba ya bastante harto de cuidarme cada día, después de la ducha, una especie de grano rebelde en el torax que finalmente tuve que taparme con una tirita todos los días para evitar el sangrado y ensuciar la camisa. Todo empezó ya hace bastantes meses y decidí el otro día ponerme en manos del dermatólogo del hospital del que soy, podríamos decir, cliente. Le quitó importancia y me citó para una semana más tarde para extirparlo."