"No se me ocurre nada que no tenga algo que ver, directa o indirectamente, con los atentados recientes del llamado Daesh en París o con sus posibles conexiones con la solución que algún día dará Europa al problema de los migrantes que intentan llegar a esa Europa que todavía hoy podría ofrecerles oportunidades de vida digna. Pero sobre todo eso no quiero escribir porque ya se ha prostituido el tema por medio de los medios sociales generales que nos hablan sin parar de «guerra» y sobre las posibles represalias contra ese Daesh que, sinceramente, no se lo que pretende más allá de seguir los consejos del profeta de Alá sin importarle los medios. Y solo eso, caminar al ritmo del profeta, puede generar ese entusiamo del que nos habla Marina en La Vanguardia y que creo desconocido desde hace mucho tiempo por nuestros lares en los que esa sensación divina parece olvidada y solo malamente remedada por un triunfo deportivo aunque sea a través del dopaje."