"Hasta hace poco tiempo las catedrales del siglo XX eran los museos-espectáculo que algunos critican por ser como parques temáticos que no cumplen las funciones del museo de toda la vida y empiezan a jugar otros muy distintos como el económico, el urbanístico y en general el de punto focal de un entusiamo colectivo. Nada mejor para entender esta cambio que echarle un vistazo al Efecto Guggenheim de Iñaki Esteban, en Anagrama. Pero quizá debiéramos reservar el nombre de catedrales del siglo XX a las grandes instalaciones científicas según me dice Javier Campo."