"Después de bastantes años hemos conseguido una especie de paz espiritual libre de ruidos molestos. El aire acondicionado nuevo apenas si susurra. La limpieza de la piscina es solo un sustito intempestivo que siempre acaba en una sonrisa, el futbolín de Can Quel parecería haber desaparecido y las campanas de la Iglesia, o bien no las oigo pues duermo como un lirón, o el Ayuntamiento nos perdona el sueño de 12 a 7."