"Me he levantado esta mañana con un deseo irreprimible, de esos que creía que ya nunca más se me daría sentir. Quería y todavía quiero, sentado delante el ordenador escribir un pequeño cuento de ese curator del Museo de mi ciudad que debido a un pequeño desorden neuronal está perdiendo las coordenadas de la vida. El mal vendría de lejos pues ya en la juventud había tenido experiencias extravagantes."