"Será la crisis o será la edad, pero el hecho es que se me está agriando el carácter. Comienzo a detestar casi todo, desde alguna gente que antaño me alegré de ver de vez en cuando, a los paseos que me obligan a dar, pasando por la sobredosis de cultura, publicidad y moda con las que nos obsequian los medios de comunicación. La moda me pone especialmente iracundo y me entran ganas de golpear a esa jóvenes modelos que en lugar de alegrarme la vista me recuerdan la rigidez de los zombis."