"Bilbao es mi patria, en ese sentido en el que un amante diría a su amada que ella es su única patria. Es algo que está más allá de nacionalismos y mucho más cercano al reconocimiento en uno mismo de las convenciones de un tiempo y un lugar determinados, pautas de conducta de las que uno no podría librarse ni aunque lo intentara, cosa que no está en mi mente. Y aun así no estoy del todo ciego y me doy cuenta de que son solo mis recuerdos infantiles los que hacen de mí un bilbaíno irredento pase lo que pase."