"El jueves pasado tomaba un avión tardío para Bilbao con A.P.A y ante la natural intención de este amigo mío de plantarse en la cola más corta para sacar la tarjeta de embarque fue recriminado por un jóven que pacientemente hacía la cola más larga a la voz de "¡oiga caballero!". Habiendo sido docente en Bilbao durante muchos años no me acostumbro a que me traten de usted como hacían los alumnos de Madrid y mucho menos a que me llamen "caballero". No soy tal sino un señor mayor al que le gusta que le traten de tú, especialmente los jóvenes."