"Cada vez que Ramón abre la Odalisca se dice a sí mismo que no tiene sentido usarla en casa pues siempre acaba escribiendo mucho más que unas simples notas recordatorias de impresiones del mundo por el que se pasea y utilizando para ello o bien el ordenador o bien un cuaderno de hojas en blanco de los que no se atreve a prescindir como tampoco puede dejar de utilizar esos rotuladores de punta superfina que le permiten una caligrafía tan microscópica que pone de manifiesto su inseguridad pues no quiere que nadie entienda lo que escribe. Piensa que él no ha sabido ser lo suficientemente rupturista y que su manera de entender el continuismo creativo, como el de Rafael respecto al Perugino, con su toque innovador, no le ha llevado a ninguna parte o eso siente él aunque no pocos colegas señalan algunos de sus trabajos como rompedores. Sin duda lo son pero en una medida a su juicio tan pequeña que su impulso revolucionario exhibicionista se siente frustrado."