"No,no hablaré de Munilla, pues no tengo ni idea de cómo andan de valores morales los habitantes de Puerto Príncipe (los que quedan) ni de cómo esos principios contrastan con los nuestros en cantidad y calidad.Pero sí hablaré, en principio, de Haití para tratar de curarme de esa enfermedad que me aqueja, me atenaza y me niega el llanto ante tragedias lejanas, brutales y tan obscenamente carnales. Mi diagnosis es que la solidaridad mata el Amor. El amour fou à la Piaf no cabe en el espectáculo de la solidaridad de los artistas y de los países, o en la agilidad de los movimientos logísticos de las ayudas o en la presteza de los vuelos que aterrizan en el país de Papa Doc o del chivo, o en el pillaje, o en la carnalidad de la muerte instalada en esos cuerpos tan bellos."