"Apenas acababa de conciliar el sueño después del escándalo de una tormenta aparatosa que le desveló cuando una pequeña sacudida le despertó de improviso. A esa edad no se despierta uno inmediatamente y el joven de la margen izquierda tardó unos segundos en caer en la cuenta que era la mano de su padre la que le golpeaba amorosamente su hombro derecho y le susurraba con dulces palabras que se vistiera rápido que tenían que hacer algo. \- Pero ¿qué hora es?"