"Me vuelve el recuerdo del CAP de Roses y de las urgencias del Josep Trueta en donde acabé hace ya casi dos años por la práctica poco cautelosa de los deportes de riesgo. Y es que el lunes por la noche, estando cerrado el CAP de Celrà, acabé en las urgencias de ese hospital. Una hora de espera, otra hora de pruebas y análisis y dos horas en camilla y camisón de apertura posterior, alineado en el pasillo esperando al diagnóstico y a las ordenes de la joven médico de guardia."