"Mucho antes de la crisis financiera se comentaba ya en las conversaciones informales de los economistas académicos cómo sería la futura división internacional del trabajo. Así se fue configurando una especie de sabiduría convencional que decía que China se especializaría en manufactura, Estados unidos en innovación tecnológica, Africa y Latinoamérica en agricultura y Europa en cultura. Se apuntaba hacia la decadencia de Europa."