"El otro día presentaba un artículo todavia sin acabar en un minipost que, a efectos de archivo, llevaba el nombre de pesimismo risueño . La parte risueña tenía que ver con con que la crisis, al ser más profunda de lo normal (de ahí el pesimismo) quizá acabara trayendo cambios de cierta entidad en el camino de cargarnos el capitalismo de amigotes . Pero hace cinco meses, el 4 de octubre, escribía en Expansión sobre las razones de un optimismo quizá ingenuo ."