"Siente que tiene que empezar a escribir pues ya solo le quedan 28 días. Después de unas horas de angustia se decanta por comenzar por el discurso de rechazo, un trabajillo necesariamente agresivo aunque espera que no resulte grosero. No ha decidido todavía si este posible discurso debe comenzar por las palabras de agradecimiento a la docta casa o debe quizá sentar su tono desde el principio con unas palabras que afirmen que va a utilizar su tiempo para explicar porqué piensa que estas viejas instituciones debieran desparecer.Pero, sea lo que sea lo que finalmente haga a este respecto, lo que no puede dejar de decir es que su predecesor en ese sillón cuya letra no recuerda, o no quiere recordar, no era nada sabio."