"ediático del mismo que, aun llenando muchas páginas de prensa escrita u horas de medios audiovisuales, ha sido incapaz de acercarme a la esencia de lo que pasaba desde hace tiempo. Es como si Cataluña fuera lo que en mis tiempos jóvenes llamábamos las antípodas y de las que sabíamos, además de que estaban lo más lejos posible de donde uno estaba, que nada tenían que yo conociera hasta que apareció la ópera de Sidney, luego tantas veces imitada en su estilo y más recientemente se generalizó el gusto por los kiwis, ahora ya imprescindibles en mi desayuno diario ya sean verdes o amarillos. Lo que quiero decir con esta introducción tan rara es que hay algunas cosas que ya no volverán a faltar en el próximo problema de autodeterminación."