"La televisión está consiguiendo que la comida, y especialmente la gastronomía, se esté convirtiendo en una de mis principales fobias. Odio el lenguaje que se desarrolla a su alrededor y siempre rebosante de diminutivos correspondientes a ese toque personal y definitivo que el chef proporciona mediante una muy pequeña dosis de un ingrediente poco usual. Los rankings de restaurantes solo se pueden comparar en su monotonía a las crónicas del fútbol envilecido por el dinero."