"Hace dos días, en una joyería de la calle Serrano de Madrid contemplé la imagen de un pavo real en todo su esplendor, lo que me devolvió a tiempos muy antiguos. Aquellos años en los que yo pasaba mañanas y tardes en el parque de Bilbao antes de comenzar a ir al colegio pues la vida de un niño no era como ahora cuando acude a la escuela infantil desde los tres años. Yo fui educado por una profesora particular hasta los 8 años y, por lo tanto, pasé un par de años con todos mis amigos ya en el cole y yo todavía disfrutando del parque."