"Como continuación al post anterior sobre mi castaña mágica les voy a relatar algunas de mis actividades en esa última visita a Bilbao de los días 3 y 4 de este mes. No hacen falta razones para volver a casa más allá de llevar conmigo ese Sol que, juguetón, espera tranquilamente agazapado a que yo llegue para romper el sirimiri que me recibió el miércoles para alivio del calor acumulado en Madrid. Es un placer llegar en tren y, con solo una mochila al hombro, caminar hacia el Bascook, una sorpresa bilbaína que hace compatibles el cuidado del cuerpo, eliminando el exceso de grasas, con el sabor de lo de siempre y unas formas un pelín menos tradicionales."