"Los esfuerzos partidistas por derivar de sus principios la postura a adoptar en estos asuntos transversales y propiamente culturales son patéticos pues no es posible hacerlo. No es que haya un toerema que lo demuestre; pero me parece que un poco de retórica basta para admitirlo. Ser de derechas no significa ser corrupto o capturador del regulador; ni tampoco tragarse el revisionismo histórico, ni recelar de las nuevas tecnologías, ni ser antiabortista, o ser homófobo, jacobino centralista o retardatario científico, o ser teista o enfocar las relaciones internacionales con realismo cínico y la lucha antiterrorista a partir de principios inamovibles."