"Estoy en contra de las cuotas en el comercio de cualquier tipo, el nacional o el internacional, pero no estoy en contra de las cuotas aplicadas a grupos de personas que, por circunstancias exógenas, están discriminadas. Pensemos en las coutas de mujeres en el gobierno, en la administración pública o en los consejos de las empresas privadas. O pensemos también en las cuotas de inmigrantes subsaharianos o, para captar la generalidad pretendida del argumento, en las cuotas de "amos de casa", es decir de hombres que hagan las tareas que hoy, con poquísimas excepciones, son realizadas por mujeres."