"El TGV de la Gare de Lyon a Girona, dormir en Foixá y luego conducir de vuelta a Madrid. No es un simple paseito y se me ha hecho largo aunque ha valido la pena. No solo por la paz del Baix Empordà y el buen tiempo que ha permitido que los paseos que mi corazón exige fueran un placer raro para un urbanita como yo; sino también por esa visita a París que se va haciendo regular y que me permite paseos urbanos entre librería y librería y entre museo y museo."