"No sé cómo se llamaba el original de Ibsen y no tengo ganas de mirarlo en Google. Sí sé, sin embargo, que Bob Wilson encargó a Susan Sontag que reformara el texto para montar un espectáculo, la Dama y el Mar, que puede dsifrutarse en El Matadero, un espacio al que acudo cada vez más a menudo y especialmente cuando quiero olvidar que estoy en esta dura estepa y desearía imaginar que estoy en New York. Si además, uno acude a ese espectáculo con amigos y entre ellos se encuentra el padre del ayudante de dirección de Wilson, Pablo Viar, pues mejor que mejor."