"El jueves y el viernes rejuvenecí un poco y mi gran capacidad de entusiasmo se llenó casi por completo, todo ello gracias a la reunión de Anĉovoligo que hoy comentan las Indias aquí y de manera exhaustiva liberándome de la obligación de ser yo uno de sus glosadores y dándome la oportunidad de concentrar mi atención en mi propia experiencia general de sentir el alma ensanchada por el contacto con gente dispuesta y capaz de cambiar el mundo y de renovarse a sí mismos. Sí, es todo eso lo que sentí en Gijón en el contexto de la reunión internacional de grupos que, de una manera o de otra, están relacionados con la Sharing Economy, que pretenden seguir estándolo a través de su renovación y de la explotación de su potencial a la luz de ideas y experiencias que no se limitan al consumo. Este entusiasmo mío me recordó a una parte del sueño que relaté aquí a la vista de la pintura de la época stalinista que con una luz deslumbrante mostraba ostensiblemente al hombre nuevo."