"Nunca habíamos llegado tan pronto pues casi nunca habíamos podido abandonar las obligaciones propias del fin de curso, cuando todo el mundo quiere dejar todo terminado para comenzar las vacaciones o, al menos, comenzar a pensar en ellas. Pero este año tenemos un gran fiestorro en Rupià y decidimos llegar unos días antes para captar el aire del Baix Empordà. Pero cambiar las costumbres tiene su precio."