"El martes 3 de enero afirmaba yo, en mi sección de Expansion La Mirada del Economista y dirigiéndome retóricamente a Tom Burns, que " el sentido común es una mala estrategia para el planteamiento y elucidación posterior de muchos enigmas o para la toma de casi todas las decisiones " y acababa insinuando que lo único sensato que podíamos hacer en este mundo convulso que todo lo confunde, era reanudar nuestros almuerzos periódicos. Pero el siguiente viernes Tom pasó al ataque y terminaba su columna de los lunes en este mismo periódico afirmando que " el sentido común puede ser una fructífera estrategia para el planteamiento y elucidación posterior de muchos enigmas o para la toma de casi todas las decisiones. " Parece que no estamos de acuerdo."