"Decía ayer que hay condiciones bajo las cuales la ciencia privatizda puede funcionar al margen del espíritu sacerdotal que se atribuye a la ciencia. En su día decía que iba a mencionar "dos de esas condiciones, las dos más sorprendentes y, desde luego ambas "heréticas". Continuaba aseverando que: > Lo primero que se necesita es, más acá de ese espíritu sacerdotal, atreverse a ser herético y renunciar de manera general a esa escasez artificial que se llama genéricamente propiedad intelectual."