"El otoño, me apercibo por fin, es tiempo de funerales, un tiempo para apercibirse del llanto de los árboles. Funerales de todo tipo, laicos o religiosos, convencionales o llenos de intención, con unas u otras lecturas, con oficiantes excluyentes o integradores según te impongan su regla o te hagan meditar. Sobre todo se diferencian en la parroquia que atiende a la llamada de la familia convocante y eso depende del barrio en donde se celebren las honras fúnebres."