"Esperaba yo que este verano fuera definitivo a la hora de decidir en donde iba yo a trabajar en la escritura de mi obra póstuma pues en nuestros planes se encontraba la visita a mis sitios favoritos. Madrid por la cercanía a mi familia; Las Arenas por mi eterno amor por ese mar cantábrico y el Bajo Empordá por su magnífica vista de las islas Medas. Pero mi esperanza se ha ido posponiendo en su satisfacción a pesar de que he tenido ocasión de visitar esos tres lugares durante los meses de julio y de agosto y la oportunidad de escribir en los tres."