"Hace unos días acompañé a mi hijo Rafael a una intervención no muy seria pero que requería un postoperatorio de un par de noches. Desde aquella primera intervención en la que me extirparon la vesícula biliar, mi olfato, mi vista y mi oído no dejan de percibir ciertas connotaciones indescifrables en cuanto entro en una clínica, un hospital o un sanatorio, sean estas instituciones públicas o privadas. Pero estos últimos días he comenzado a descifrar el enigma a través de unas conexiones realmente surrealistas."