"Para continuar con los exabruptos que ya utilicé al hablar de los mártires de la innovación, les contaré breve y superficialmente la existencia de una sorprendente institución, la patente de innovación, sobre la que nos ilustró Patricio Sáiz en la delegación de la FUE hace unos días. Les ahorro toda la parte histórica para que disfruten del magnífico artículo de Patricio cuando se publique y me concentro en una duda que no sé resolver. Una patente de introducción (distinta que una patente de invención) es un privilegio concedido a alguien en el país A para que copie, en A, una tecnología ya patentada en el país B."