"Acompañar a la orquesta de Euskadi por Hispanoamérica después del desembarco en un punto del río Magdalena no fue difícil. Juan había dejado la Ciudad con bastante dinero en el bolsillo y acompañar a Machalen reducía mucho sus gastos pues muy a menudo, entre concierto y concierto, viajaban juntos con independencia de la orquesta y Machalen parecía no tener problemas de índole financiera o fingir no tenerlos y se encargaba de la mayoría de los gastos. Durante el verano de la huída, nombre que durante muchos años designó esa época en el vocabulario de ellos dos, Juan Larrondo, tal como ahora se llamaba y nombre que comenzaba a aparecer en algunos de sus papeles elaborados aquí y allí con el apoyo de personas locales del mundo de la economía, consiguió sosegarse un poco, lo suficiente como para ir diseñando sus planes en conversaciones con Machalen."