"No sé por qué pero eso del dopaje en el deporte, y estos últimos meses especialmente en el ciclismo, resuena en mi cabeza en la misma longitud de onda que las cortapisas a la libertad y a la gratuidad en la red en relación a la protección de la propiedad intelectual, un asunto este último en el que el presidente de la Academia de Cine incidió el domingo pasado por la noche en su discurso institucional de la gala de los premios Goya. Empecinarse en la defensa del canon digital y en la condena de la violación de la propiedad intelectual como si esta fuera piratería es algo comprensible pues todo lo que vaya a favor del monopolio es bueno para el monopolista; pero que sea comprensible no quiere decir que sea adecuado si contemplamos los intereses de todo el mundo. Hoy nos encontramos ya con modelos de negocio para compartir música, por ejemplo, que permiten a las discográficas vivir, a los artistas seguir creando y al público disfrutar de la cultura, musical en este caso."