"Como buen alumno de los jesuítas prefiero vencer a ser derrotado; pero curiosamente es posible que las derrotas hagan emerger en cada uno de nostros extraños reflejos que nos condicionan para toda la vida de una manera subconsciente y que muy bien pudieran ser más respetables que los que surgen de la victoria. Pondré como ejemplo indirecto mi propia esperiencia infantil. Como a todo niño me marcaron para siempre las historias que me susurraban para que me durmiera."